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Equidad crea equidad

Oscar López Pulecio.

En esta era del conocimiento, la educación superior de alta calidad, que es la que permite a las personas tener posiciones de responsabilidad y mayores ingresos, y a los países desarrollarse social y económicamente, es altamente costosa, no importa que la pague el Estado o las familias. Sólo que si la paga el Estado es un factor de equidad social, que genera más equidad, porque permite que en sociedades muy desiguales, personas muy capaces, sin ingresos suficientes, puedan recibir una buena educación, con una ganancia absoluta para la sociedad. Si la pagan las familias, o éstas tienen los recursos, que son las menos dados los altos índices de concentración del ingreso, o se endeudan. Así que en ausencia de la educación estatal subsidiada, el acceso a la educación de calidad depende de la capacidad de endeudamiento de las familias, que es muy limitada. 

El panorama más crítico es que la educación estatal también se vuelva demasiado costosa para los estudiantes, como sucede en Estados Unidos, donde por ejemplo, la matrícula de la Universidad de California, que es estatal, ha aumentado de US$ 750 hace 10 años a US$12.000. Es decir, que en el país más poderoso del mundo, con desigualdad creciente, el acceso a la educación superior es un privilegio cada vez más lejano para el grueso de la población, por cuenta del mercado. Las familias endeudadas hasta la coronilla pagando hipotecas y matrículas, presas del sector financiero. Para ir de un lado a otro del continente, Chile es un país donde se ha hecho una importante reingeniería del sistema educativo, financiando la demanda estudiantil para acceder a programas educativos privados de calidad (que ha llevado a la multiplicación de las universidades privadas). Pero el mecanismo es inaccesible por su costo para la mayoría de los chilenos. Brasil también ha multiplicado su cobertura de educación superior, pero principalmente con rápidas titulaciones de instituciones comerciales privadas que proveen de mano de obra técnica su gigantesco aparato productivo.

En resumen, abrir el mercado educativo al sector financiero aunque se atenúe con un sistema de crédito de alguna manera subsidiado, y hay muchas maneras de hacerlo con reembolsos, menores tasas de interés, pagos diferidos, condonaciones parciales, es reducir la educación superior a quien pueda pagarla, convirtiéndola en la evidencia intelectual de la concentración del ingreso. Por el contrario, mantener una educación estatal de calidad con fuertes subsidios para educar a los mejores estudiantes, es un acto claro y formidable de equidad, y una política pública socialmente eficiente que concibe la educación como un bien público no como un servicio público.

Es por ello que un mecanismo de desregulación de la educación superior privada, como lo propone el proyecto gubernamental de reforma de la Ley 30 de 1992 orgánica de la educación superior en Colombia, al permitir la creación de entidades educativas con ánimo de lucro, sólo podría tener validez social si conlleva al mismo tiempo un fortalecimiento similar de la universidad pública y el mantenimiento de su carácter de institución altamente subsidiada que tiene hoy. La ausencia de ese apoyo, que debería estar entre las prioridades sociales, es uno de los principales factores de oposición de la comunidad académica al mencionado proyecto. Dicen los expertos que las políticas públicas deben ser justificables, viables y efectivas. Y se debería añadir que sólo las políticas públicas basadas en la equidad crean equidad.

Reforma de la educación superior: calidad versus ánimo de lucro

Boris Salazar
Razón Pública, 3 de Abril de 2011

La propuesta del gobierno está basada en verdades parciales que resultan en una gran mentira y en no entender el ejemplo de los países que invoca. Su resultado no podrá ser sino bajar la calidad, agravar la inequidad y confirmar nuestro subdesarrollo. Pero hay otro camino.
Los gobiernos colombianos han tratado a la educación pública como a la loca de la casa: hay que mantenerla viva, escondida, vestirla de gala para ocasiones especiales y, si la oportunidad lo permite, salir de ella lo más pronto posible. 
Durante años la educación pública superior ha sido una carga soportada con molestia por gobiernos que nunca han encontrado en ella rendimientos -ni electorales ni económicos. La reforma, lanzada con pompa y sitio virtual por el gobierno Santos, es un paso más en el camino que lleva hacia el abandono definitivo de esta molesta loca de la casa. 

Desigualdad, Inclusión y Equidad en la Educación Superior en América Latina y el Caribe

Eduardo Aponte Hernández
Capítulo 4º de Tendencias de la Educación Superior en América Latina y el Caribe. IESALC- UNESCO 2008

Al comenzar el siglo XXI la dinámica de la tendencia de la distribución del ingreso y la desigualdad que esta genera, se ha acentuado de tal manera que las personas con un ingreso de $2 o menos al día corresponden con la mitad de la distribución del ingreso a nivel mundial. Se estima que el 10% de las personas más ricas del mundo reciben más de la mitad (+ 50%) del ingreso total, mientras que el 50% recibe menos del 10% del ingreso por persona en el planeta.
Al considerar la desigualdad y la exclusión como determinantes de la tendencia de las políticas de equidad e inclusión en la educación superior en la región de la ALyC, es necesario abordar la problemática con una mirada desde adentro (políticas de inclusión en las Instituciones de Educación Superior: IES) y de acuerdo con la dinámica y el contexto (desigualdad/discriminación), para poder identificar sus causas, factores determinantes e impacto de futuro en la región. Superar la desigualdad y exclusión como estrategia para llegar al camino hacia un desarrollo sustentable de las sociedades, es quizás el reto más apremiante e importante de estos tiempos para los países y las IES en el contexto de la globalización, la mundialización de la economía y el nuevo horizonte de construir sociedades del conocimiento para la convivencia de la humanidad y su bienestar. Superar la desigualdad con avances de inclusión, participación y mayor equidad supone términos de referencia que tienen que ver con las expectativas y metas de las sociedades en relación con lo que no es aceptable, pero es necesario hacer, a lo posible, deseable, impostergable, más aun, a un estado emancipatorio de bienestar alcanzable para la ciudadanía. 
Ver texto PDF *

*Este  enlace lleva al libro completo, para ver el capitulo 4 se debe avanzar hasta la página 113 del archivo.

En tela de juicio equidad en la educación superior

Luis Enrique Orozco Silva, Facultad de Administración, Universidad de los Andes

Uno de los problemas más críticos que enfrentan las políticas públicas es el acceso a la educación de tercer nivel de las personas de menores ingresos. Estas se encuentran discriminadas por razones de etnia, género, color o clase social, y su número creciente convierte el servicio en excluyente, poniendo en tela de juicio su legitimidad.

Los diferentes gobiernos han planteado como solución el crédito educativo y las becas, en la medida en que permiten, a través del financiamiento de la demanda, facilitar el acceso en mejores condiciones que las que ofrece el mercado. En el caso de Colombia, es evidente que esta orientación del préstamo ha posibilitado, manteniendo el apoyo a los estratos de mayores ingresos, optimizar el acceso de los estratos 2 y 3, no así el del 1, en parte porque no tiene entrada al sistema educativo en su conjunto. 

DECLARACIÓN MUNDIAL SOBRE LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN EL SIGLO XXI: VISIÓN Y ACCIÓN

Conferencia mundial sobre la educación superior
UNESCO, París 5-9 de octubre de 1998
En los albores del nuevo siglo, se observa una demanda de educación superior sin precedentes, acompañada de una gran diversificación de la misma, y una mayor toma de conciencia de la importancia fundamental que este tipo de educación reviste para el desarrollo sociocultural y económico y para la construcción del futuro, de cara al cual las nuevas generaciones deberán estar preparadas con nuevas competencias y nuevos conocimientos e ideales. La educación superior comprende “todo tipo de estudios de formación o de formación para la investigación en el nivel postsecundario, impartidos por una universidad u otros establecimientos de enseñanza que estén acreditados por las autoridades competentes del Estado como centros de enseñanza superior”. La educación superior se enfrenta en todas partes a desafíos y dificultades relativos a la financiación, la igualdad de condiciones de acceso a los estudios y en el transcurso de los mismos, una mejor capacitación del personal, la formación basada en las competencias, la mejora y conservación de la calidad de la enseñanza, la investigación y los servicios, la pertinencia de los programas, las posibilidades de empleo de los diplomados, el establecimiento de acuerdos de cooperación eficaces y la igualdad de acceso a los beneficios que reporta la cooperación internacional. La educación superior debe hacer frente a la vez a los retos que suponen las nuevas oportunidades que abren las tecnologías, que mejoran la manera de producir, organizar, difundir y controlar el saber y de acceder al mismo. Deberá garantizarse un acceso equitativo a estas tecnologías en todos los niveles de los sistemas de enseñanza.